martes, 28 de febrero de 2012
Un deseo que no se debe desear...
E estado un poco solo este ultimo tiempo, mas bien, saliste y te extraño, pero e visto a grandes amigos y e pasado un buen tiempo de calidad con ellos, mas que bueno, maravilloso tiempo junto a ellos, también pude conversar con gente que no veía hace mucho y tenia un deseo muy grande de verlos, o por lo menos hablar con ellos, aparecieron justo cuando me iba a dormir, y me hicieron feliz con sus conversaciones y relatos. Después de que se despidieran y marcharan, se me había quitado el sueño así que busque algo que leer, pero lo que quise encontrar no me llamo la atención, entonces me dispuse a dormir, no me dormí enseguida, pues seguí pensando en la gente que echo de menos, en todos, en los que están lejos, en los que están cerca y en los que volverán pronto, cuando ya mis ojos se cansaron y caí en las estancias de Morfeo, tuve un sueño, pero este era muy vivo, demasiado vivo, y muy corto, por lo menos lo que recuerdo del sueño, fue un lapso muy corto, o lo imagine muy corto, había un árbol grande muy frondoso, rebosante de hojas, en el centro de un hermoso valle, absolutamente verde, parecía un pequeño mar que se movía como olas gracias al viento, el gran árbol, no tenia aves dentro, o sobre el, tampoco avía ningún insecto, ni tampoco avían frutos, a los pies del árbol, avía un cuaderno y en el no avía nada escrito, de pronto se comenzó a escuchar una melodía muy hermosa y tranquila y me recosté a la sombra del árbol, donde serré mis ojos, cuando desperté eran casi las 11 de la mañana y todo paso en un abrir y cerrar de ojos, y extrañamente tenia unos deseos muy grandes de ver un árbol.
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